
En uno u otro caso, se impone un ajuste. Cuando se sopesan los factores que inciden en una mano, se da intervención a la voluntad y hay una intención de por medio. Lo que los demás leen en nosotros son esas intenciones. Al cambiar marchas, se cambian patrones, pero no se evitan las intenciones. El único modo de romper ese círculo es cederle el comando al azar.
Les facilitaré dos modos prácticos de hacerlo:
1. Con las cartas. Por ejemplo, para que la tasa de mentiras sea del 25% se podrá mentir cada vez que la primera carta del flop es un trébol.
Al haber cuatro palos, las probabilidades de que salga un trébol son del 25%. Es el método de D. Sklansky.
2. Con el reloj pulsera. Es el método usado por O. Harrington. Por ejemplo, para conservar la tasa del 25% se divide el recorrido del segundero en cuatro cuadrantes. Si al momento de mirar el segundero está en los primeros 15 segundos, se miente; si no, no.


