
Lo interesante de delegar la responsabilidad en el azar es que no es de aplicación exclusiva para los blufs. Su uso se lo puede extender, también, al monto del envite pre flop. Además, es imposible que alguien pueda interpretar nada. ¡Ni nosotros sabremos qué hacer hasta el último instante!
Aún no hemos terminado, existe una tercera posibilidad. La de navegar entre dos aguas: en ocasiones, que decida el azar y en otras, decidiremos a través de la evaluación de factores. Es lo más razonable. Siempre que se pueda, confiar en el buen juicio. Que el azar quede reservado para variar el juego o cuando se tema enfrentar a un rival que es capaz, por su nivel, de anticipamos.
Maniobrar los blufs
Se puede ejercer cierta presión sobre los demás para inducirlos a que tiren faroles o para intimidarlos, tratando de que no lo hagan. Para situar los rápidamente en el tema, los remitiré a la maniobra clásica intimidante del póker: la de declararse servido en el cerrado. ¿Quién se atrevería a montar un farol después de eso?


